MASCARITAS VIRTUALES
Es indiscutible que, en la actualidad, las redes sociales y toda tecnología de la comunicación ligada a internet, han demostrado tener un gran impacto en la sociedad, no importa estar en la niñez, en la adolescencia o la adultez, y quizás también un poco más allá de la “adultez”, el impacto recae en igual medida para todos. Más aún en nuestros queridos tiempos pandémicos de teletrabajo, clases virtuales y hasta celebraciones en modalidad online, ¿Quién no ha celebrado últimamente su cumpleaños o alguna reunión social con una videollamada?, recordándonos que el ser humano sigue necesitando, de manera casi vital, el contacto social. No obstante, dicho contacto ya no es tan asertivo al momento de comunicarse en ámbitos no verbales, se pasan por alto, inconscientemente (o no), aspectos como suspiros, sudores, titubeos, entre otros. gracias a la nueva modalidad de comunicación en la que vivimos, imperando el audio, el texto y la fría pantalla.
Y tal vez, es esta la incómoda razón por la que digo, pienso y declaro que internet y las redes sociales son la base para una comunicación humana vacía de sentimientos, de expresiones y, posiblemente, la cuna de algunas falsedades.
Inicialmente, debemos tener en cuenta que la comunicación humana “normal” se basa en comunicación verbal, no verbal y escrita. Las dos primeras utilizadas comúnmente en diálogos, donde la comunicación no verbal dice mucho más de lo que las palabras puedan expresar, en efecto el psicólogo Albert Mehrabian nos da las cifras de un 55% de nuestra comunicación es puramente lenguaje corporal. A partir de lo mencionado, recordemos que más de la mitad de la comunicación de internet y redes sociales se basa en lo escrito y lo verbal (mediante textos multimodales, audios, videos, etc.) pudiendo ocultar el aspecto “delator” que el ser humano adquiere. Tal como dice Cristina Roda Rivera, psicóloga de la Universidad de Almería, “Cuando la boca calla, el cuerpo habla”.
Aspectos que pueden parecer irrelevantes para la cotidianidad, son puntos clave para la sinceridad del diálogo o del discurso, por esta razón no se realizan ceremonias nupciales por redes sociales– o no deberían, en honor a la confianza–, lo no verbal que las redes sociales nos entregan se asemejan a un llamado de teléfono o a una carta recibida, comprendemos el mensaje escuchado o leído, mas no la expresión del emisor. Internet y redes sociales nos brindan en algunos casos el anonimato al momento de comunicarnos con otros usuarios de estas herramientas tecnológicas, en donde el diálogo se basará en suposiciones o en la confianza que le otorgamos al otro dialogante.
Bien sé que lo antes mencionado ha de sonar a una vaga excusa ante el rechazo del progreso socio-virtual, pero deténgase a pensar un momento lector, yo no me moveré de aquí, y adoptemos el legado de Darwin por breves instantes, en donde se plasman las bases de la expresión humana sobre sus emociones. Darwin nos menciona en La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, que existen emociones que no se pueden representar por escrito, y creo que estamos de acuerdo que a través de una pantalla tampoco, pues como mencioné a vuelo de pájaro anteriormente estamos frente a una fría pantalla. Para expresar una emoción se necesita un ambiente cómodo, ¿o me dirán ahora que ver a alguien llorar frente a nosotros provoca el mismo escalofrío que verle llorar a través de internet?
Sin embargo, las redes sociales permiten las videoconferencias o videollamadas, las cuales nos permiten ver a nuestro interlocutor al momento de comunicarnos con él, así pudiendo observar parte del diálogo no verbal, generando así un vínculo de confianza al momento de entablar una conversación fluida. Aunque la comunicación implícita de nuestros discursos no será percibida del todo, dejando vacíos comunicativos.
Es evidente que internet a generado un gran puente comunicativo gracias a las redes sociales, y que estas han evolucionado para cubrir nuestras necesidades verbales, escritas y no verbales, en bajos niveles– quiero insistir en ello –, pero esta modalidad comunicativa basa la confianza del receptor, nosotros, en aspectos de la honestidad del emisor de los mensajes, la cual no siempre es del todo verídica.
Debemos cuestionarnos las intenciones del mensaje y en como este es expresado por nuestro emisor, más ahora que nuestra comunicación social se basa casi en su totalidad por estas vías comunicativas.
Yo creo, de verdad, que hoy más que nunca se debe tener presente que lo no verbal dentro del diálogo es la parte más ignorada del discurso, pero la más sincera a ojos de quien recibe el mensaje, queda a vuestro criterio, estimado lector, conformarse y adaptarse a las nuevas modalidades o hibridar las nuevas con las viejas costumbres. Pero he de reafirmar que el frío que hoy nos ofrecen las nuevas tecnologías, jamás será contendiente para nuestro más natural instinto, sentir al otro y empatizar.
Bibliografía
Darwin, C. (1872). La expresión de las emociones en el hombre y en los animales. Reino Unido: John Murray .
Navarro, E. C. (2011). El lenguaje no verbal: un proceso cognitivo superior indispensable para el ser humano. Revista Comunicación, 46-51.
Rivera, C. R. (10 de marzo de 2020). Historias y reflexiones. Cuando la boca calla, el cuerpo habla. Obtenido de La mente es maravillosa: https://lamenteesmaravillosa.com/cuando-la-boca-calla-cuerpo-habla/